Salmos Capítulos 101-103
SALMO 101

101:1 De David. Salmo.

Celebraré con un canto la bondad y la justicia:

a ti, Señor, te cantaré;

101:2 expondré con sensatez el camino perfecto:

¿cuándo vendrás en mi ayuda?

Yo procedo con rectitud de corazón

en los asuntos de mi casa;

101:3 nunca pongo mis ojos

en cosas infames.

Detesto la conducta de los descarriados

y no los cuento entre mis amigos;

101:4 la gente falsa se aparta de mí

y nunca apruebo al malvado.

101:5 Al que difama en secreto a su prójimo

lo hago desaparecer;

al de mirada altiva y corazón soberbio

no lo puedo soportar.

101:6 Pongo mis ojos en las personas leales

para que estén cerca de mí;

el que va por el camino perfecto

es mi servidor.

101:7 No habita dentro de mi casa

el hombre traicionero;

la gente mentirosa

no puede permanecer delante de mi vista.

101:8 Hago desaparecer día tras día

los malvados del país,

para extirpar de la Ciudad del Señor

a todos los que hacen el mal.


SALMO 102

102:1 Oración del afligido que, en su angustia, derrama su llanto ante el Señor.

102:2 Señor, escucha mi oración

y llegue a ti mi clamor;

102:3 no me ocultes tu rostro

en el momento del peligro;

inclina hacia mí tu oído,

respóndeme pronto, cuando te invoco.

102:4 Porque mis días se disipan como el humo,

y mis huesos arden como brasas;

102:5 mi corazón se seca, marchitado como la hierba,

¡y hasta me olvido de comer mi pan!

102:6 Los huesos se me pegan a la piel,

por la violencia de mis gemidos.

102:7 Me parezco a una lechuza del desierto,

soy como el búho entre las ruinas;

102:8 estoy desvelado, y me lamento

como un pájaro solitario en el tejado;

102:9 mis enemigos me insultan sin cesar,

y enfurecidos, me cubren de imprecaciones.

102:10 Yo como ceniza en vez de pan

y mezclo mi bebida con lágrimas,

102:11 a causa de tu indignación y tu furor,

porque me alzaste en alto y me arrojaste.

102:12 Mis días son como sombras que se agrandan,

y me voy secando como la hierba.

102:13 Pero tú, Señor, reinas para siempre,

y tu Nombre permanece eternamente.

102:14 Tú te levantarás, te compadecerás de Sión,

porque ya es hora de tenerle piedad,

ya ha llegado el momento señalado:

102:15 tus servidores sienten amor por esas piedras

y se compadecen de esas ruinas.

102:16 Las naciones temerán tu Nombre, Señor,

y los reyes de la tierra se rendirán ante tu gloria:

102:17 cuando el Señor reedifique a Sión

y aparezca glorioso en medio de ella;

102:18 cuando acepte la oración del desvalido

y no desprecie su plegaria.

102:19 Quede esto escrito para el tiempo futuro

y un pueblo renovado alabe al Señor:

102:20 porque él se inclinó desde su alto Santuario

y miró a la tierra desde el cielo,

102:21 para escuchar el lamento de los cautivos

y librar a los condenados a muerte.

102:22 para proclamar en Sión el nombre del Señor

y su alabanza en Jerusalén,

102:23 cuando se reúnan los pueblos y los reinos,

y sirvan todos juntos al Señor.

102:24 Mis fuerzas se debilitaron por el camino

y se abreviaron mis días;

102:25 pero yo digo: «Dios mío,

no me lleves en la mitad de mi vida,

tú que permaneces para siempre».

102:26 En tiempos remotos, fundaste la tierra,

y el cielo es obra de tus manos;

102:27 ellos se acaban, y tú permaneces:

se desgastan lo mismo que la ropa,

los cambias como a un vestido, y ellos pasan.

102:28 Tú, en cambio, eres siempre el mismo,

y tus años no tienen fin.

102:29 Los hijos de tus servidores tendrán una morada

y su descendencia estará segura ante ti.


SALMO 103

103:1 De David.

Bendice al Señor, alma mía,

que todo mi ser bendiga a su santo Nombre;

103:2 bendice al Señor, alma mía,

y nunca olvides sus beneficios.

103:3 El perdona todas tus culpas

y cura todas tus dolencias;

103:4 rescata tu vida del sepulcro,

te corona de amor y de ternura;

103:5 él colma tu vida de bienes,

y tu juventud se renueva como el águila.

103:6 El Señor hace obras de justicia

y otorga el derecho a los oprimidos;

103:7 él mostró sus caminos a Moisés

y sus proezas al pueblo de Israel.

103:8 El Señor es bondadoso y compasivo,

lento para enojarse y de gran misericordia;

103:9 no acusa de manera inapelable

ni guarda rencor eternamente;

103:10 no nos trata según nuestros pecados

ni nos paga conforme a nuestras culpas.

103:11 Cuanto se alza el cielo sobre la tierra,

así de inmenso es su amor por os que lo temen;

103:12 cuanto dista el oriente del occidente,

así aparta de nosotros nuestros pecados.

103:13 Como un padre cariñoso con sus hijos,

así es cariñoso el Señor con sus fieles;

103:14 él conoce de qué estamos hechos,

sabe muy bien que no somos más que polvo.

103:15 Los días del hombre son como la hierba:

él florece como las flores del campo;

103:16 las roza el viento, y ya no existen más,

ni el sitio donde estaban las verá otra vez.

103:17 Pero el amor del Señor permanece para siempre,

y su justicia llega hasta los hijos y los nietos

103:18 de los que lo temen y observan su alianza,

de los que recuerdan sus preceptos y los cumplen.

103:19 El Señor puso su trono en el cielo,

y su realeza gobierna el universo.

103:20 ¡Bendigan al Señor, todos sus ángeles,

los fuertes guerreros que cumplen sus órdenes

apenas oyen la voz de su palabra!

103:21 ¡Bendigan al Señor, todos sus ejércitos,

sus servidores, los que cumplen su voluntad!

103:22 ¡Bendíganlo todas sus obras,

en todos los lugares donde ejerce su dominio!

¡Bendice al Señor, alma mía!