Salmos Capítulos 75-77
SALMO 75

75:1 Del maestro de coro «No destruyas». Salmo de Asaf. Canto.

75:2 Te damos gracias, oh Dios, te damos gracias;

los que invocan tu Nombre narran tus maravillas.

75:3 «En el momento que yo decida,

juzgaré con rectitud.

75:4 Se conmueve la tierra con todos sus habitantes,

pero yo he afianzado sus columnas.

75:5 Digo a los arrogantes: ¡Basta de arrogancia!,

y a los impíos: ¡No levanten la frente!,

75:6 no levanten la frente contra el cielo

ni hablen con actitud insolente».

75:7 Porque ni del oriente ni del occidente,

ni del desierto ni de las montañas...

75:8 ¡Dios es el único Juez,

que a unos humilla, y a otros exalta!

75:9 Hay una copa en la mano del Señor,

con un vino espumante, lleno de aromas:

la ofrece, y la sorben hasta el final,

la beben todos los malvados de la tierra.

75:10 Pero yo me alegraré para siempre,

cantaré al Dios de Jacob:

75:11 él quebrará el poder de los malvados

y acrecentará el poder de los justos.


SALMO 76

76:1 Del maestro de coro. Para instrumentos de cuerda. Salmo de Asaf. Canto.

76:2 Dios es bien conocido en Judá,

su Nombre es grande en Israel.

76:3 En Jerusalén está su Tienda de campaña,

en Sión se levanta su Morada.

76:4 Allí quebró las flechas fulgurantes del arco,

el escudo, la espada y las armas de guerra.

76:5 ¡Tú eres resplandeciente, majestuoso!

76:6 Montañas de botín fueron arrebatadas a los valientes,

que ya duermen el sueño de la muerte:

a los guerreros no les respondieron los brazos.

76:7 Por tu amenaza, Dios de Jacob,

quedaron inmóviles los carros de guerra y los caballos.

76:8 Sólo tú eres temible:

¿quién podrá resistir delante de ti al ímpetu de tu ira?

76:9 Desde el cielo proclamas la sentencia:

la tierra tiembla y enmudece,

76:10 cuando te alzas para el juicio, oh Dios,

para salvar a los humildes de la tierra.

76:11 Sí, el furor de los hombres tendrá que alabarte,

los que sobrevivan al castigo te festejarán.

76:12 Hagan votos al Señor, su Dios, y cúmplanlos;

los que están a su alrededor, traigan regalos al Temible,

76:13 al que deja sin aliento a los príncipes

y es temible para los reyes de la tierra.


SALMO 77

77:1 Del maestro de coro. Al estilo de Iedutún. De Asaf. Salmo.

77:2 Invocaré a Dios con toda mi voz,

gritaré a Dios, y él me escuchará.

77:3 Busco al Señor en el momento de mi angustia;

de noche, tiendo mi mano sin descanso,

y mi alma rechaza todo consuelo.

77:4 Yo me acuerdo de Dios, y me lamento;

medito, y mi espíritu desfallece:

77:5 tú no me dejas conciliar el sueño,

estoy turbado, y no puedo hablar.

77:6 Pienso en los tiempos antiguos,

me acuerdo de los días pasados;

77:7 reflexiono de noche en mi interior,

medito, y mi espíritu se pregunta:

77:8 ¿Puede el Señor rechazar para siempre?

¿Ya no volverá a mostrarse favorable?

77:9 ¿Se habrá agotado para siempre su amor,

y habrá caducado eternamente su promesa?

77:10 ¿Se habrá olvidado Dios de su clemencia

o, en su enojo, habrá contenido su compasión?

77:11 Entonces dije –¡y este es mi dolor!–:

«¡Cómo ha cambiado la derecha del Altísimo!».

77:12 Yo recuerdo las proezas del Señor,

sí, recuerdo sus prodigios de otro tiempo;

77:13 evoco todas sus acciones,

medito en todas sus hazañas.

77:14 Oh Dios, tus caminos son santos.

¿Hay otro dios grande como nuestro Dios?

77:15 Tú eres el Dios que hace maravillas,

y revelaste tu poder entre las naciones.

77:16 Con tu brazo redimiste a tu pueblo,

a los hijos de Jacob y de José.

77:17 Cuando te vieron las aguas, oh Dios,

cuando te vieron las aguas, temblaron,

¡se agitaron hasta los abismos del mar!

77:18 Las nubes derramaron aguaceros,

retumbaron los densos nubarrones

y zigzaguearon tus rayos.

77:19 El trueno resonó en la bóveda del cielo,

tus relámpagos iluminaron el mundo,

tembló y se tambaleó la tierra.

77:20 Te abriste un camino entre las aguas,

un sendero entre las aguas caudalosas,

y no quedó ningún rastro de tus huellas.

77:21 Tú guiaste a tu pueblo como a un rebaño,

por medio de Moisés y de Aarón.