Salmos Capítulos 93-95
SALMO 93

93:1 ¡Reina el Señor, revestido de majestad!

El Señor se ha revestido,

se ha ceñido de poder.

El mundo está firmemente establecido:

¡no se moverá jamás!

93:2 Tu trono está firme desde siempre,

tú existes desde la eternidad.

93:3 Los ríos hacen resonar sus voces,

Señor, los ríos hacen resonar su fragor.

93:4 Pero más fuerte que las aguas impetuosas,

más fuerte que el oleaje del mar,

es el Señor en las alturas.

93:5 Tus testimonios, Señor, son dignos de fe,

la santidad embellece tu Casa

a lo largo de los tiempos.


SALMO 94

94:1 ¡Dios vengador de las injusticias,

Señor, Dios justiciero, manifiéstate!

94:2 ¡Levántate, Juez de la tierra,

dales su merecido a los soberbios!

94:3 ¿Hasta cuándo triunfarán, Señor,

hasta cuando triunfarán los malvados?

94:4 ¿Hasta cuando hablarán con arrogancia

y se jactarán los malhechores?

94:5 Ellos pisotean a tu pueblo, Señor,

y oprimen a tu herencia;

94:6 matan a la viuda y al extranjero,

asesinan a los huérfanos;

94:7 y exclaman: «El Señor no lo ve,

no se da cuenta el Dios de Jacob».

94:8 ¡Entiendan, los más necios del pueblo!

y ustedes, insensatos, ¿cuándo recapacitarán?

94:9 El que hizo el oído, ¿no va a escuchar?

El que formó los ojos, ¿no va a ver?

94:10 ¿Dejará de castigar el que educa a las naciones

y da a los hombres el conocimiento?

94:11 ¡El Señor conoce los planes de los hombres

y sabe muy bien que son vanos!

94:12 Feliz el que es educado por ti, Señor,

aquel a quien instruyes con tu ley,

94:13 para darle un descanso después de la adversidad,

mientras se cava una fosa para el malvado.

94:14 Porque el Señor no abandona a su pueblo

ni deja desamparada a su herencia:

94:15 la justicia volverá a los tribunales

y los rectos de corazón la seguirán.

94:16 ¿Quién se pondrá a mi favor contra los impíos?

¿Quién estará a mi lado contra los malhechores?

94:17 Si el Señor no me hubiera ayudado,

ya estaría habitando en la región del silencio.

94:18 Cuando pienso que voy a resbalar,

tu misericordia, Señor, me sostiene;

94:19 cuando estoy cargado de preocupaciones,

tus consuelos me llenan de alegría.

94:20 ¿Podrá aliarse contigo un tribunal inicuo,

que comete injusticias en nombre de la ley?

94:21 Ellos atentan contra la vida de los justos

y condenan a muerte al inocente.

94:22 Pero el Señor es mi fortaleza,

mi Dios es la Roca en que me refugio:

94:23 él les devolverá a su misma iniquidad

y los destruirá por su malicia,

¡El Señor, nuestro Dios, los destruirá!


SALMO 95

95:1 ¡Vengan, cantemos con júbilo al Señor,

aclamemos a la Roca que nos salva!

95:2 ¡Lleguemos hasta él dándole gracias,

aclamemos con música al Señor!

95:3 Porque el Señor es un Dios grande,

el soberano de todos los dioses:

95:4 en su mano están los abismos de la tierra,

y son suyas las cumbres de las montañas;

95:5 suyo es el mar, porque él lo hizo,

y la tierra firme, que formaron sus manos.

95:6 ¡Entren, inclinémonos para adorarlo!

¡Doblemos la rodilla ante el Señor que nos creó!

95:7 Porque él es nuestro Dios,

y nosotros, el pueblo que él apacienta,

las ovejas conducidas por su mano.

Ojalá hoy escuchen la voz del Señor:

95:8 «No endurezcan su corazón como en Meribá,

como en el día de Masá, en el desierto,

95:9 cuando sus padres me tentaron y provocaron,

aunque habían visto mis obras.

95:10 Cuarenta años me disgustó esa generación,

hasta que dije:

«Es un pueblo de corazón extraviado,

que no conoce mis caminos».

95:11 Por eso juré en mi indignación:

«Jamás entrarán en mi Reposo».